Centro Oncológico Internacional

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Diagnóstico Equivocado

En una época dónde la lucha contra el cáncer ha ganado terreno con pasos firmes gracias a la tecnología avanzada de la que disponemos, podría ser absurdo pensar que aún se hacen diagnósticos equivocados de cáncer. Pero en México, concretamente en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, esta es una realidad que vivió Liliana Serrano García, quien estuvo a punto de sufrir una mastectomía por un supuesto cáncer de mama, que resultó ser, al final, una fibrosis quística.

“Hace más de un año empecé a sentir pequeños dolores, piquetes y mucha irritación a causa del sostén, así que fui a revisarme a la Clínica de la Mujer en San Cristóbal de la Casas. Me hicieron una mastografía en febrero de 2013 que se mandó a interpretación a Tuxtla Gutiérrez. Cuando finalmente regresan los resultados ya habían pasado siete meses y el diagnóstico era de alta probabilidad de cáncer”, cuenta Liliana Serrano.

“Mi doctora me dijo que tenía muchos quistes en el seno y que por esta condición no era posible realizarme una biopsia por succión, porque podrían lastimarme, así que la segunda opción era una biopsia abierta, pero antes debían reducir el tamaño de mis quistes para no entorpecer la intervención quirúrgica. Así, me dieron un tratamiento hormonal que me hizo padecer seis meses de cambios de humor impresionantes y malestares constantes, razón por la cual ya no quería seguir esperando más tiempo” relata angustiada.

“En octubre del mismo año, me realizan otro estudio que continúa mostrando indicios de cáncer, por lo que pido que se haga algo de inmediato antes de que mi supuesta condición avanzara. La doctora me dice que programaría una mastectomía. Aunque el impacto fue grande, me fui a casa tratando de digerir la idea de que me quitarían un seno”.




“Por fortuna, el esposo de una amiga se da cuenta de un pequeño detalle en los estudios que a mí me había pasado por alto: La firma de la persona que interpretó mis resultados, apenas tenía un diplomado en ultrasonografía. No era una especialista relacionada con la oncología o la radiología, esto despierta en mí la sospecha de la veracidad del resultado. De manera paralela, y providencial, mi hermano me hace saber que conoce a una persona en el Distrito Federal que trabaja en un Centro Oncológico, y que me ofrece la posibilidad de revisar mi caso sin costo alguno, incluso ofreció explorar la posibilidad de pagar los gastos de mi viaje al Distrito Federal”, continua entusiasmada Serrano García.

“Cuando llegué a las instalaciones del Centro Oncológico Internacional, (COI) quedé un poco impactada, porque las instalaciones de primer mundo y la actitud amable del personal, no son cosas a las que uno esté acostumbrada. Casi de inmediato fui atendida por un especialista oncólogo, quien me revisó y estudió mi caso con base en los análisis que llevaba. Afortunadamente no fue necesario practicarme más estudios, debido a que no había pasado más de un mes desde los últimos que me hice”.

“El diagnóstico fue contundente: Usted no tiene nada de cuidado, váyase a su casa en paz, y me dijo que tenía fibrosis quística”.

“Así nada más, en 15 minutos acabaron con la angustia de más de un año. ¿Qué si estoy enojada? No, no lo estoy, si lo veo fríamente, que bueno que se equivocaron. Ahora siento mucha paz.”

“Ya llegará el momento en que regrese a San Cristóbal de las Casas y en lugar de pelear, les diré que en el Distrito Federal hay una muy buena opción para atender a las decenas de mujeres indígenas que recorren horas de camino, para ver si ese día tienen suerte y logran conseguir una ficha que les dé el pase a consulta” finaliza Liliana, quién, lo único que agradece, es tener más tiempo para desarrollar todo lo que tiene por delante.